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    February 02

    Fantasmas en Cusco...

    FANTASMAS EN CUSCO

     

    A través de los años se han contado cientos de miles de historias de fantasmas, más aun en un lugar como Cusco, este es un tema común, tanto así que me he propuesto a escribir, de manera fidedigna, sobre mis experiencias en este campo, siempre sin faltar a la verdad, ni exagerar los hechos.

     

    Todos han escuchado la historia del fantasma del anciano que se pasea por las calles oscuras del centro del Cusco, del cual se cuenta que murió en su vieja casona a manos de sus propios hijos, quienes asesinaron a su progenitor por una herencia esperada quizá en demasía, y que ahora se pasea llorando por las calles; o, la historia de aquella mujer que murió el día de su boda, mientras ella y su esposo manejaban a su luna de miel, y en la carretera un trágico accidente termino el joven matrimonio, aún se cuentan entre viajeros que aquellas dos solitarias cruces al lado del camino son de aquella pareja, y que durante las noches, si viajas solo por las solitarias carreteras, te alzará la mano una hermosa mujer vestida de blanco, pidiéndote que le lleves a algún lugar cercano, y que si la recoges muy probablemente no regreses, hoy por hoy se lee en los diarios de solitarios viajeros que se estrellaron, sin poder nadie dar mas explicación que se haya quedado dormido al volante; no obstante, es también conocida la historia de aquella mujer que se pasea llorando de noche por el centro de Cusco, y que sube a un taxi para que la lleve a su casa, se sienta atrás, siempre atrás, siempre triste y llorosa, mientras que el taxista maneja sin saber de que conversar con la pobre y triste señorita, hasta que al final llegan a la casa de esta y el taxista al darse cuanta no hay nadie atrás, se dice que hubo quien toco la puerta de la supuesta casa de la que subió al taxi y al preguntar termina descubriendo que la mujer a quien recogió falleció hace ya varios años victima de unos violadores en una fiesta de graduación, la madre desconsolada, cuenta que no es el único taxista que toco la puerta, a veces siempre llega algún taxista con la misma interrogante y ellos al ver la foto de la hija de la dueña de casa, ven con espanto el hermosos y triste rostro de la finada mujer que hace no mas de media hora subió a su taxi, o la historia del sujeto aquel que recibió una visita a media noche, le tocaron la puerta, él abrió, y se vio a si mismo parado del otro lado, nadie sabe que pasa en este encuentro, solo saben que a la mañana siguiente lo encuentran muerto en la puerta de su casa. Ahora bien, como veremos en una ciudad pequeña como Cusco, pero tradicional, con mucha cultura y religiosidad, también existe, y créanme pues lo he vivido, hechos que la ciencia moderna no pueden explicar, pero no por ser la ciencia incapaz, sino mas bien por la falta de pruebas, pues haberlo vivido no es prueba de que haya sucedido, déjenme contarles algunas hechos sucedido en la ciudad del Cusco.

     

    La niña del vestido blanco

     

    Era una tarde tranquila del año 2003, desde mi ventana podía observar el tranquilo atardecer de los días mayo, mientras el sueño se metía en mi cabeza. Había quedado completamente dormido, mi cama está ubicada en la esquina de mi cuarto y la cabecera esta pegada a la pared que colinda con el cuarto de mi prima Patricia, estaba ya entrando la noche, cuando escuche un ruido proveniente del cuarto de mi prima, lógicamente al ser de noche y al no haber absolutamente nadie en mi casa, el silencio era sepulcral, mas aún en la noche, de manera que se explica que fácilmente haya despertado al escuchar un ruido como de una pelotita compacta de papel arrugado que estaba siendo batida de un lado al otro del cuarto de mi prima, al ser yo una persona lógica y pegada al razonamiento, deduje que la gata, mascota favorita de mi madre, llamada Blanca, estaba divirtiéndose con el improvisado juguete, por lo que no presté mas atención, y no me resultó difícil volver a dormir, aunque al cabo de un instante volví a despertar al notar que el ruido era mas fuerte, pero esta ves ya no se escuchaba en el piso del cuarto de mi prima, sino mas bien en la pared que colindaba con mi cuarto, mas o menos a la altura de mi cabeza, mi razonamiento no pudo determinar que era lo que sucedía, mas aún ahora sonaba como si alguien lo estuviera frotando contra la pare como si tratase de limpiar alguna mancha. Salí de mi habitación y me dirigí a la de mi prima, al no haber nadie en la casa, todas las luces estaba apagadas, así que al abrir la puerta de la habitación de mi prima, lo primero que hice fue encender la luz, bueno ni rastro de la gata ni rastro de la pelotita de papel, este hecho ya me daba un sabor de extrañeza, regrese a mi cama con muchas preguntas y dudas al respecto del sonido cuando de pronto lo volví a escuchar, esta ves mas rabioso, parecía que alguien trataba de arrancar algo de la pared con una pelota hecha con papel arrugado, me aferré a mi lógica pero aparentemente ya no respondía, lo único que me quedó fue constatar con mis propios ojos la fuente del ruido, pero mi corazón latía fuerte y la sangre que salía de él parecía fría como el hielo, mis músculos se endurecieron, mi boca se secó, y mi piel se crispó, así caminé nuevamente hasta la habitación y con miedo de meter la mano para encender la luz, encendí y pude ver que había absolutamente nada, nada era lo que había y de la nada parecía proceder aquel recurrente sonido, busqué en cada rincón a la gata, pues aun me aferraba a adjudicarle el hecho a Blanca. Me encontraba al rincón opuesto a la puerta, entre la puerta y yo se encontraba la cama de mi prima, el último lugar que me faltaba escrutar, así que me agaché levante las frazadas, y al ver debajo de la cama, pude ver como se abría la puerta y vi claramente como unos desnudos piecesitos blancos corrían y abandonaban el cuarto, escuché una risita como la que sueltan las niñas muy pequeñitas cuando juegan con su papá, mi alma abandonó mi cuerpo, mi mente se nublo y  mi sentido común me abandono, no podía dejar de latir todo mi pecho, no pasó ni un segundo cuando alcé mi vista y al ver por la ventana con vidrios pavonados, observé la silueta de una cabecita que se movía rápidamente hacia las gradas que suben al tercer piso,  mi desesperación fue inmensa, pero mi curiosidad mayor, salí corriendo del cuarto y dirigí mi vista a las gradas antes mencionadas, y lo que vi confirmo mi espanto y volvió a lanzarme fuera del mundo, en las últimas gradas pude ver  los pies de aquella fantasmal niña que se internaba en la oscuridad del tercer piso de mi casa, tras unos quizá segundos que tuvieron sabor a minutos, resolví finalmente ir tras el espectro, me adentre en la oscuridad del tercer piso de mi casa, al llegar finalmente encendí la luz y busqué hasta que me di cuenta de la ridícula dedición de buscar algo que quizá no encontraría, no hable jamás del tema hasta que un día. Mas allá de las de las 2 de la mañana toda la familia dormía, hasta que un grito de espanto de mi hermana despertó a todos, salí de mi habitación y me dirigí al de ella. No se encontraba en su cama, había salido corriendo a la habitación de mis padres, ahora se encontraba prendida de mi madre, y contaba su historia:

     

    Algo la había despertado a media noche, al abrir los ojos vio una niña vestida de blanco de no mas de 8 años de edad, la miraba fijamente y comenzó a reírse y jalarle de los cabellos, ella salió despavorida de su cuarto gritando, cuando fui a su cuarto a constatar la presencia no encontré nada, pero la descripción se me había hecho muy obvia, sabia que algo andaba mal en la casa.

     

    Al día siguiente no podía dejar de pensar en ese hecho mi hermana no volvió a dormir sola una semana, y luego no volvió a cerrar la puerta pues su habitación estaba justo en frente de la de mis padres, obviamente también dejaba abierta la puerta de mis padres, para que mi madre pudiese hacer la de centinela, después de una semana, no podía dejar de pensar en aquella extraña visita, un día como por aquel entonces era mi costumbre, durante mis noches de insomnio bajé a la planta baja, en la enorme sala de mi casa, con la luz apagada encendí el equipo de sonido para escuchar a Mozarta y tratar de dormir. Finalmente me quedé dormido, yo me encontraba dormido boca arriba en el diván de la sala, junto a la ventana que daba a la calle, hasta que el reloj dio las dos de la mañana, algo extraño me despertó, al abrir los ojos, miré y mi cuerpo se petrifico, n podía creer, lo que estaba sucediendo en ese preciso instante, sentada en mi abdomen estaba la niña con su rostro blanco sepulcral, vestido blanco, descalza moviendo los pies como si se encontrase sentada en el regazo de su padre, me miraba y sonreía, esa maligna sonrisa que solo puede tener un ser mandado del infierno, aunque aun así el hermoso rostro de una niña no se mancha tanto con el mal, se podía ver en sus negros ojos el terror del infierno, a cada segundo que pasaba parecía hacerse mas pesada, y me quitaba mas el aliento lo cual me quito la posibilidad de decir algo, cuando el peso se hizo demasiado grande para sostenerlo, solo, cerré los ojos, los cerré fuerte como si alguien fuese a golpearme la cara, y al abrirlos para enfrentarla, ya no se encontraba encima mió, no estaba en ningún lugar de la casa, apagué el equipo de sonido y subí a dormir, completamente asustado; no obstante, nunca mas se le volvió a ver en mi casa desde aquella noche, aunque se que volverá, podría estar ahora tras mió mientras escribo estas líneas pues es casi la una de la mañana.

     

    La casa Haloween

     

    Todo aquel que conozco bien el Cusco, conocerá la casa abandonada en la esquina de la avenida Pavitos con Lechugal, esta casa está en el centro mismo del Cusco y durante las mañanas funge de nido de fumones y terocaleros, en la fachada tiene escrito con aerosol la palabra HALOWEEN en su balcón principal. Corría el año 1996 cuando mi tía Luz, tomó la peor decisión de su vida, se compro un departamento justo al lado de esta casa abandonada, departamento a precio de regalo, para ser en el centro de Cusco, así que no dudó ni un segundo en comprar el inmueble, a esta casa se accede por la avenida Tres cruces de oro, y para llegar hasta su departamento hay que atravesar un pasadizo muy extenso hasta llegar al final, su puerta de color ámbar de madera, no parece dar la bienvenida a nadie, una tarde mi madre decidió visitar a mi tía, nos llevó a mi y a mi hermano Gonzalo, ya la habíamos escuchado hablar a cerca del nuevo departamento y de las cosas extrañas que ahí sucedía, llegamos a la puerta justo en el ocaso, no recuerdo la fecha pero recuerdo que fue en equinoccio pues atardeció relativamente temprano. Nos hizo pasar, a la pequeña sala, y comenzaron a conversar, mientras mi hermano y yo escrutábamos la casa, de arriba abajo, al dar las 6:30 de la tarde aproximadamente, unos sonoros golpes en la puerta llamaron nuestra atención, parecía que alguien con mucha urgencia deseaba que le atendiesen, mi madre nos dijo a mi hermano y a  mi  que viéramos quien era, así lo hicimos, nos dirigimos a la puerta mientras que el desesperado sujeto seguía tocando la puerta, al abrir mi hermano la puerta pudimos ver que allí afuera no había absolutamente ningún ser, nos miramos con la mirada del que busca respuestas en el otro, pero finalmente resolvimos que había sido una broma, y cerramos y nos alejamos de la puerta por el pasadizo que conduce a la sala, hasta que casi al llegar a la sala, son de nuevo la puerta, corrimos para descubrir al bromista, pero al llegar y abrir la puerta no encontramos nada, miramos al inicio del pasadizo que conduce hasta el departamento y calculamos mentalmente, resultaba imposible que alguien hubiese escapado, pues habíamos corrido menos distancia, y no había absolutamente ningún escondrijo donde pueda estar algún bromista, las tapias de mas de dos metros parecían una salida ilógica, miramos incluso encima de nuestras cabezas y nada, así que decidimos cerrar la puerta, y mientras nos alejábamos despacio nuevamente golpes en la puertas, golpes leves como para llamar sabiendo que uno esta cerca, nos acercamos y abrimos y nuevamente nada, nos miramos, esta ves asustados, y decididos a entrar en el departamento y no volver a abrir la puerta, lo que a continuación pasó puede dar fe de que nada de este mundo pudo haber causado aquel estridente ruido, pues mi hermano cerraba la puerta despacio y justo cuando la aldaba se cerro nuevamente un golpe, pero esta ves como si alguien tratase de derribar la puerta repetidas veces, nuestro cuerpo se enfrió y no pudimos correr con el susto solo caminamos dejando la puerta atrás mientras que, quien sabe que maldito ser traído del infierno trataba de abrir la puerta a golpes.

     

     

    Condenados en los cerros

     

    Toda persona que haya pasado por algún pueblo del interior del país habrá escuchado la historia de los condenados; estos, según la tradición popular, son seres humanos que tras haber cometido pecados grandes en cantidad y demasiado siniestros en naturaleza, quedaron condenados para siempre por Dios a vagar por los cerros convertidos en extraños seres antropomorfos, en la Biblia no se dice nada de este estado, pero si miramos bien la historia veremos que existen seres como el minotauro que dicho sea de paso tenia una hermana lo cual demuestra su naturaleza humana, y muchos otros seres que parecen haberse adjudicado tan terrible castigo, sabemos además que cada mito tiene un iniciador, nadie sabe la verdad o nivel de veracidad, por eso se llaman mitos pero lo que si podemos inferir es que algo tiene de verdad; para terminar, se dice que gente que ha practicado el parricidio o que hayan violado a su madre, o matado a sus hermanos de maneras horribles, son los condenado que ahora vagan por los cerros de Cusco incluso hubo una noticia muy sonada en la ciudad que incluso salio en los periódicos de aquel entonces por el año 1996 que toda una familia condenada habia sido capturada por lo pobladores de un pueblo cerca del Sacasayhuaman y los habían llevado a la catedral del Cusco, muchos periodista, indignados por las largas colas que la gente hacia para ingresar en la catedral, elevaron su vos de protesta y dijeron cosas como – ¿Cómo es posible que en pleno siglo 20 la gente pueda creer en cosas como los condenados? – yo puedo decir que, prefiero dejar un margen a la duda, por los extraños sucesos del año 2004, en que decidí hacer una de mis excursiones fuera del Cusco, decidí escalar la montaña mas alta en los alrededores de Cusco, el Pachatusan o Pachatusun, durante las fechas de la peregrinación al santuario del Señor de Huanca, hacia el noreste de Cusco, atravesando la cadena de montañas. El Pachatusun es la montaña mas alta de esta cadena.

     

    Partí a la una de la tarde, hacia Tipón a las afueras de Cusco, llegue a las 2 de la tarde a la zona donde iniciaría el ascenso hacia el Pachatusun, el camino fue hermoso realmente catársico, un camino inca, un observatorio astronómico (Intihuatana) en la cima de un cerro, finalmente un camino inca con una canaleta de limpias aguas en medio, hasta que llegando a las cinco de la tarde se pierde el camino. Busqué un lugar donde abrir campamento pues me quedaba menos de 20 minutos de luz, ya el sol se había puesto, cuando en pleno ascenso, me tope con un enorme toro, este animal era negro, grande, era de mas o menos unos 1700 cm. Hasta la cruz se le veía rabioso y febril, al no tener yo mucha experiencia en mi trato con estos animales solo atiné a hacerme a un lado en un claro para dejarlo pasar, pero el toro no paso, bajo por entre las piedras,  y comenzó a acercarse hacia mi con enfado, solo atine a tirarle una piedra en la cabeza, para alejarlo, pero lo que a continuación hizo el maldito animal me desgarró el alma, y me entrego al miedo absoluto; de su boca salio una larga lengua muy roja, muy gruesa, tan gruesa que calculé que difícilmente podía entrar en su boca, la lengua era tan gruesa como una pantorrilla y su textura fue lo mas espantoso, tenia forma de rollos, como los pliegues de la piel de un ser humano muy obeso, saco la lengua aún mas todavía mientras se acercaba, su lengua llego casi a tocar el piso y movía como látigo de un lado al otro mientras hacia un ruido muy furioso. En mi desesperación me quité la pesada mochila quizá listo para huir, pero luego, traté de defenderme del infernal ataque, me quite la gruesa correa y la utilice contra aquel fantasmal toro negro, abatí contra él mi látigo  con toda la fuerza que me daban mis brazos, le pegué en los ojos y en el hocico, hasta que el animal metió su espantosa lengua en la boca, y se retiro de la escena sin inmutarse mayormente, detrás de él bajaron muchas bacas también negras, unas 6 vacas bajaron, como obedeciendo una orden de su macho, cada una baja de una en una mirando mientras bajaban, hasta que al final constaté que estaba solo. Raudamente me puse la correa, me amarré nuevamente la mochila a la espalda y corrí cerro arriba tan rápido como me llevaron mis piernas, hasta llegar a un claro en le que pude acampar, ya sin luz, solo la hermosa luna, Diana hermosa a quien mucho quiero por la luz que me da en momentos así, me alumbró aquella  noche, ya sentado junto a mi carpa mirando la ciudad del Cusco lejos de todo, traté de buscar la lógica, y no la encontré, primero, todos en el campo saben que los animales se guardan temprano por que sino se pierden nadie deja a su ganado andando solo, pues no había ningún pastor cerca, pero ¿si hubiese estado mirando de lejos al pensar que soy un abigeo?, bueno entonces como explicar que se encuentren a mas o menos dos horas del pueblo mas cercano, llegarían mas o menos a las siete de la noche, sabiendo que hay abigeos en aquel lugar, jamás; ahora, la lengua, tampoco tiene lógica, si bien un todo tiene una lengua larga esta es tan larga como para lamer su nariz, y no puede ser tan extensa ni mucho menos tan anormalmente rollada, bueno ¿y si fuese una mutación, deformación, o enfermedad?, bueno en tal caso dudo que el animal haya podido sobrevivir, pues con esa lengua no se hubiese podido alimentar, es mas haciendo un calculo tendría que tener mas o menos cuatro veces mas grande la boca para meter aquella espantosa lengua, nada aquella noche poseía lógica, nada, ni el toro, ni las vacas, ni los sonido que me molestaron toda la noche, ni el incendio que casi me mata del cual me salvo solo el echo de que cerro arriba solo fuese de pierda, esta experiencia hay que analizarla mas profundamente para poder determinar los por que.

     

     

    El anciano

     

    Por el año 2003 durante las fiestas de cumpleaños de mi tío Félix, que dicho sea de paso también es mi vecino, tuve una de las experiencias más aterradoras que he vivido. Acababa de llegar de la universidad y tan cansado como me encontraba no sentía ganas de unirme a la fiesta, solo atiné a entrar en mi casa evitando que me vieran, todos y repito todo estaban en la casa de mi tío, mis padres, hermanos tíos y hasta vecinos, me eche en el diván a escuchar las suaves melodías de Chopin. Me quedé dormido hasta las once de la noche aproximadamente, la música de la casa de mi tío de escuchaba fuerte aún y las voces de todos en la fiesta se podía distinguir, desperté y me quedé mirando el techo pensando en cosas que no van al caso ahora, la serie de hechos que se sucedieron aplastaron mi resistencia al miedo y me arrojaron en la cobardía total: Sonó como si una piedra cayera directamente en el techo de calaminas del pasadizo de mi tío, inmediatamente después, no mas de un tercio de segundo después, como si tirasen una piedra en mi puerta, luego con el mismo tiempo de separación como si rascasen una llave en el vidrio de tipo catedral de la puerta de la sala, y finalmente, tan inmediato como los anteriores, como si la misma llave la pasasen rascando la ventana de mi sala junto al diván sobre el que descansaba, el problema, del momento es que tenía la cortina abierta, y no vi absolutamente nada que pudiera ocasionar el ruido, de inmediato, traté de buscar y encontrarle una lógica a la sucesión de eventos cuando de repente, alguien me toco la ventana como si tocase una puerta, mi cuerpo se congelo, quizá en cualquier otra sala hubiese sido normal, pero no en la mía, pues la ventana esta alejadas de la calle a mas de dos metros por las grandes rejas de la tapia, además para que alguien entre en el yermo jardín sin vida que hay entre las rejas y las ventanas tiene (o tenia en aquel tiempo) que abrir una puerta de calaminas muy ruidosa y muy característica, es por eso de mi susto, no hay nadie que sea capas de tocarme así la ventana además esta justo a lado mío, con mucho pánico volteo y veo hacia la ventana, no había absolutamente nada, con mucho pánico decidí emprender la huida hacia la casa de mis tío cuando sin poder ni siquiera levantarme del diván veo hacia la puerta, ahí se encontraba parado un anciano, alto con cabellos blancos y expresión maligna, parecía demoníaco, tenia una expresión de odio en el rostro, muy, muy severo, como cuando agredes verbalmente a alguien y viene a rendir cuentas, parecía que planeaba como matarme, no podía ni siquiera susurrar, no podía ni siquiera cerrar los ojos, aquel espantoso espectro día de haber venido del infierno, no había otra explicación, no decía nada pero parecía que quisiese matarme con su mirada (demonios acabo de sentir que alguien tocó mi mano mientras escribía, así que acabaré de una ves y me iré de esta sala en la que tantas cosas he visto), aquel ser no parecía tener intensiones de dejarme en paz, hasta que no se que paso, alguien volvió a tocar la venta y mi cabeza automáticamente se movió como si alguien quisiese liberar mi cabeza de aquella demoníaca aparición, al voltear no vi nada pero en medio camino había visto otra mirada, era la del cuadro al fondo de mi sala, era el cuadro de “Corazón Espinado” o “Sagrado Corazón de Jesús”, al volver mi mirada de manera masoquista hacia la atrición, esta ya no estaba, después de unos tres minutos conseguí pararme y salí de aquí, me fui directo a la fiesta, y nunca dije nada de este asunto.

     

    No se si existan los fantasmas, lo más lógico es que existan los demonios, pero para todos aquellos que insisten en decirse escépticos y decir cosas como – ver para creer – les recomiendo que no deseen algo que definitivamente no quieren. Mucho dice la Biblia al respecto pero pocas cosas me dan consuelo, cosas como “…aunque camine en el valle de las sombras de la muerte…” (Salmo 23, si no me equivoco). No mires atrás, puede que no te guste lo que encuentres, solo sal de donde estés, si sientes que estas en peligro.

     

    Erick Guiomar Gonzles Aparicio

    2 de Febrero de 2007

    2:30 a.m.