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April 13 Nuestra generacion ChatREBELDE GÜEY
Una generación pasa a dar paso a la siguiente como pasando un testimonio o una batuta para seguir orquestando nuestro futuro. Las generaciones generalmente se miden en décadas, como generación ochentas, noventas o la nueva generación “chat”; por supuesto esto no significa que la anterior desapareció sino simplemente que el mundo absorbe a uno cuando tiene ya su mundo, además una generación la hace mas que todo el pensamiento y su rebeldía.
Rebeldía es una palabra que poco he utilizado en mis últimos años de colegio, tiempos en los que me sentía y creo que realmente era rebelde, durante mi generación la mayoría de las personas con las que andaba y con las que conversábamos, protestábamos contra el desamor de la gente para con la patria y con la cultura. Solía vestir pantalones rotos en contraposición de los que se vendían en los grandes supermercados y tiendas de ropa pues protestábamos contra el mercantilismo y las grandes marcas de ropa traídas desde Chile u otras partes del extranjero como “Parada 111”, luchábamos contra la alienación y la discriminación a las clases bajas de la sociedad. Solía usar mi polo del MIFDEF o del Ejército, orgullosos de mi patria, luchábamos contra la invasión de los extranjeros en el país, en las industrias, en los negocios, en los medios de comunicación y hasta en la música. Muchos se dejaban el pelo largo, yo me hice un tatuaje en la espalda, no por moda sino mas bien por expresión, quería expresar mi lucha, por un mundo de igualdad para todos, y pedir el respeto a las mujeres, pues siempre luché contra los hombres, empresas, naciones y religiones que discriminan a las mujeres y que se dicen dueños de la verdad y de la justicia como los EU. A pesar de escuchar música de todas partes del mundo como todos, he escuchado con mucho amor el huayno y música netamente peruana no solo por considerarlos parte de mi cultura sino también por que son parte de mi patria y de mis padres, escuche y traté de que otros escucharan esta música porque sentía que perdíamos algo muy valioso. En mi generación hicimos nuestra moda cosiendo nuestros pantalones, nosotros vivimos la agresión del Ecuador y protestamos, muchos de los que en ese entonces consideraría mis hermanos mayores y me refiero a la gente con la que crecí, fueron a la guerra, muchos estuvieron en contra o a favor la toma de la residencia del embajador japonés Morihisa Aoky por parte del MRTA pero al fin y al cabo tomaron partido – yo estuve a favor – y soportamos cambios violentos en políticas y economías; no obstante, desde las universidades nos levantamos contra los abusos de de nuestro gobierno, de empresas transnacionales, e incluso de choferes de transporte público, hicimos poesía, y hasta cuando bebíamos discursábamos política, finalmente ahora nos vemos con corbatas y en primeros pasos de nuestros trabajos y futuras vidas, mucho con esposas e hijos ya, mucho aun en universidad por segundas carreras o segundas oportunidades, y nuestras luchas y ropas pasaron ya.
La batuta se ha pasado y ahora las generaciones nuevas no parecen tener ni siquiera conocimiento de los que la palabra REBELDE significa, si es que alguno se ha puesto a pensar en rebeldía piensa en rebelarse en contra de sus padres sin darse cuenta de que no tiene de que comer ni donde caer muerto. Usan pantalones rotos o con bordados incaicos, ¡Qué lindo! dije una vez, por que pensé que luchaban por decirle a la gente que amaban sus raíces, y que el mercantilismo no los vencería, hasta que vi que todos eso pantalones salen de Saga Falabella a $65, y me di cuenta de que esta generación le venden modas masturbadas un grupo de industriales chilenos. Muchos en esta generación de rebelde güeys usan la moda punk sin saber siquiera hablar ingles, usan zapatillas de tela de esas que en mis tiempos se vendían a S/.5, por un momento pensé que lo hacían para decirle al mundo y a las corporaciones que no gastaran dinero mientras el mundo se muere de hambre, luego me enteré de que esas zapatillas de pedazos de tela son Converse y cuesta hasta $59. Usan polos que parecen trapos o pedazos de telas desteñidas, y pensé, se los juro que pensé, que ellos los hacían para dar su mensaje de protesta, hasta que mi amiga se compro el suyo a $15 en Topy Top. Nuestra generación nueva y renovada escucha música de grupos Mejicanos que viene a insultar a nuestra patria diciendo en pleno concierto “¡Que viva Chile!”, ya ningún joven sabe quien rayos es Martina Portocarrero, me puedo imaginar la risa que mataría a toda una turba de colegiales si descubre a alguien escuchando huayno ayacuchano en su I pod. Nuestra nueva generación, para la cual el nombre de la patria perdió la e y la convirtió en guión (P-rú), se lacera el cuerpo metiendo piercings en ombligos, narices, labios y hasta lengua, mejor no pienso donde más llevan esos objetos sin significado ni interpretación probable, que para colmo de males cuesta a $5, y donde mierda queda la moneda nacional para esta generación sin poesías ni patria, esta generación tan globalizada que no saben si Lima queda en Chile, pues a nadie se le ocurrió protestar ante “el conveniente error” de un grupo de acéfalos cantantes, que cantan canciones tan insípidas que todas estas canciones dicen lo mismo pero de otra forma. Ahora beben en los bares como era antes pero esta ves deciden quien es la anoréxica mas bonita, los chicos le ponen notas a la chicas en la escala del uno al diez para estandarizar la cosa, nuestras niñas miden su rango en cuestión de cuantos hombres se han tirado y hablan de la liberación sexual sin darse cuenta del templo que representan sus cuerpos, y todos tratan de distanciarse cada ves mas del campesino; mas aún, Dios, la patria, las luchas y la filosofía son temas que quedaron para el pasado, son temas que nadie toca por no quedar en ridículo, pues ahora es ridículo hablar de Mariategui. Nadie lucha, nadie piensa, la política se torno en porquería y la rebeldía en ignorancia.
No todos somos iguales, para que el rebaño deje de serlo se requiere tan solo un lobo.
Con todo cariño a la generación Xat.
Erick Guiomar Gonzales Aparicio |
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